Los contenidos que se imparten en esta materia están orientados a que los alumnos y las alumnas adquieran las bases propias de la cultura científica, haciendo especial hincapié en la unidad de los fenómenos que estructuran el ámbito natural, en las leyes que los rigen y en la expresión matemática de esas leyes, obteniendo con ello una visión racional y global de nuestro entorno con la que puedan afrontar los problemas actuales relacionados con la vida, la salud, el medio y las aplicaciones tecnológicas.
En la etapa de Educación Secundaria Obligatoria se abordan los aspectos físico-químicos y biológico-geológicos de la naturaleza.
En los primeros cursos de la ESO se mantiene el carácter integrador de la materia, estableciendo como hilo conductor de su desarrollo dos ideas: una búsqueda de señas de identidad en la diversidad de lo existente y una atención al cambio, a las transformaciones, dirigido a su comprensión y control. Se pretende que el alumno y la alumna descubran la existencia de marcos conceptuales y procedimientos de indagación comunes a los diferentes ámbitos del saber científico.
A partir del tercer curso, dada la madurez del alumnado y su diversidad de intereses y aptitudes se separan las dos materias para profundizar en los contenidos de cada una de ellas de forma más pormenorizada.
La materia de Ciencias de la Naturaleza contribuye a desarrollar y a adquirir una serie de capacidades enumeradas en los objetivos de etapa, como son:
- Interpretar y elaborar textos científicos y tecnológicos.
- Comprender el medio físico y saber evaluar las repercusiones que sobre él ejercen las actividades humanas.
- Adquirir procedimientos y estrategias que permitan explorar la realidad y afrontar los problemas de manera objetiva, rigurosa y contrastada.
- Conocer el cuerpo humano y valorar los beneficios que supone para la salud el ejercicio físico, la higiene y una alimentación equilibrada.







